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El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, desmintió este sábado las acusaciones emitidas por la organización no gubernamental Asociación de las Naciones Unidas-Haití (UNA-Haití), la cual denunció presuntos bombardeos aéreos contra zonas civiles perpetrados por el contingente militar salvadoreño desplegado en la nación caribeña. El mandatario calificó de infundados los señalamientos remitidos al secretario general de la ONU, António Guterres, argumentando que sus fuerzas armadas carecen de bombas en ese teatro de operaciones y que los helicópteros artillados arribaron al país hasta el 29 de octubre, un día después de que circulara el informe que les imputaba ataques desde el día 22 de ese mes.

A través de sus canales oficiales, el gobernante arremetió contra las organizaciones que promueven dichas denuncias, catalogándolas como entes de cabildeo vinculados a intereses criminales. Bukele enfatizó que las unidades aéreas recién incorporadas no han efectuado misiones de combate y defendió la presencia de más de 2 mil efectivos militares salvadoreños asignados a labores terrestres de reconocimiento y control perimetral en puntos estratégicos de Puerto Príncipe, particularmente en la comuna de Tabarre, en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional Toussaint Louverture y en el distrito de Croix-des-Bouquets.

El despliegue de las tropas centroamericanas tiene como prioridad la localización y rescate de cuatro soldados salvadoreños desaparecidos desde hace doce días, tras ser víctimas de una emboscada armada atribuida a pandillas locales el pasado 18 de octubre. Durante las maniobras de búsqueda con vehículos blindados y patrullajes de infantería, Bukele reiteró que la misión de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF) mantiene un combate frontal contra las estructuras delictivas haitianas, aplicando el modelo operativo de seguridad implementado en El Salvador.