El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, oficializó la declaratoria de «emergencia nacional» en todo el país con el propósito de liberar partidas presupuestarias y disponer de recursos humanos inmediatos para mitigar la severa sequía actual y prevenir los embates del fenómeno meteorológico de El Niño 2026-2027. A través de un mensaje difundido en la televisora estatal Bolivia TV, el mandatario informó la promulgación del Decreto Supremo 5759, concebido como una medida preventiva en coordinación con agencias de cooperación internacional para atender tanto el déficit hídrico como las lluvias torrenciales venideras.
El titular del Ejecutivo boliviano advirtió que los efectos del evento climático impactarán fuertemente el territorio a través de contrastes extremos de sequías prolongadas e inundaciones repentinas. Ante este escenario, Paz convocó a un esfuerzo articulado interinstitucional entre ministerios, gobernaciones departamentales, alcaldías, la Policía y las Fuerzas Armadas. Asimismo, reveló que 63 comunidades ya se declararon formalmente en desastre por sequía, mientras que múltiples demarcaciones periféricas estructuran planes de contención frente al riesgo de riadas, desbordes de afluentes, heladas y granizadas.
Por su parte, el Viceministerio de Defensa Civil precisó que las afectaciones climáticas golpean ya a más de 78 mil 200 familias distribuidas en siete de los nueve departamentos del país: La Paz, Oruro, Potosí, Cochabamba, Chuquisaca, Tarija y Santa Cruz. Las autoridades temen que el inicio del ciclo pluvial de noviembre a marzo agrave las condiciones sobre suelos erosionados por el estiaje, por lo que los ministerios de Estado quedaron instruidos para ejecutar intervenciones de auxilio alimentario, provisión de agua en bloque y resguardo preventivo de infraestructuras clave.














