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El gobierno de Marruecos calificó como una «oportunidad» histórica el bloqueo suscitado en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde los vetos cruzados entre Estados Unidos y Rusia impidieron prorrogar el mandato de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (Minurso). El ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Naser Burita, afirmó en una entrevista televisiva que la falta de acuerdo marca el cierre de un esquema que considera obsoleto y abre la puerta para transitar de una simple «gestión» del conflicto hacia una resolución política definitiva.

Burita explicó que Rabat no gestionó evitar el veto ruso contra el borrador presentado por Washington, al considerar que cualquier desenlace resultaba favorable para la posición marroquí. Mientras que el texto estadounidense —respaldado por once integrantes del Consejo— omitía el referéndum de autodeterminación promovido por el Frente Polisario y respaldaba el plan de autonomía bajo soberanía marroquí, la contrapropuesta de Moscú, que sí incluía la consulta popular, fue vetada por la delegación norteamericana. Ante la parálisis jurídica de la misión creada en 1991, el canciller dio por sentada la salida de los cascos azules y aseguró que su país facilitará la logística y los recursos requeridos para garantizar un repliegue ordenado y pacífico.

Asimismo, la diplomacia marroquí adelantó que impulsará el retiro del expediente del Sáhara Occidental de la Cuarta Comisión de la Asamblea General de la ONU, órgano encargado de los procesos de descolonización, sustentándose en el creciente respaldo internacional a su soberanía sobre la región. Pese a la inminente salida de la Minurso, Burita aseveró que Marruecos mantendrá su compromiso con el alto el fuego pactado con el Frente Polisario, buscando consolidar su iniciativa de autonomía como la única salida viable para resolver la disputa territorial.