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Tras permanecer 378 días en estricto confinamiento y aislamiento, los cuatro tripulantes de la misión simulada CHAPEA 2 de la NASA concluyeron este sábado su estancia en un entorno réplica del Planeta Rojo instalado en el Centro Espacial Johnson, en Houston (Texas). Al abandonar las instalaciones, el comandante del proyecto, Ross Elder, afirmó que el desafío de enviar una misión tripulada hacia Marte no solo resulta científicamente alcanzable, sino que es un paso «inevitable» para la exploración espacial moderna, sustentado en la resiliencia técnica, el liderazgo y el trabajo riguroso.

El experimento formó parte de la segunda edición del programa Crew Health and Performance Exploration Analog (CHAPEA), en el cual Elder, junto a los especialistas Ellen Ellis, Matthew Montgomery y James Spicer, habitaron una estructura de 160 metros cuadrados fabricada mediante impresión 3D. Según detalló la investigadora del proyecto, Sarah Whiting, el equipo superó exigentes protocolos de supervivencia operativa sin relevos intermedios y con autonomía plena respecto a la Tierra, operando bajo demoras en la comunicación con el centro de control y administrando suministros energéticos y alimentarios limitados.

Por su parte, la oficial médica de la misión, Ellen Ellis, remarcó que las expediciones interplanetarias de larga duración demandarán una integración constante con equipos multidisciplinarios en tierra enfocados en nutrición, acondicionamiento físico y salud mental. Asimismo, Ellis advirtió que existe una ventana de oportunidad estratégica para consolidar la presencia humana en el espacio profundo a través de iniciativas complementarias como la base lunar y la Fuerza Espacial, orientadas a proteger los intereses científicos y tecnológicos en la última frontera.