Las fuerzas de seguridad de Jordania lograron la captura de tres presuntos implicados en el atentado perpetrado contra una iglesia ortodoxa griega en la aldea de Hamud, situada en la gobernación de Karak. El ataque, calificado como un hecho sin precedentes en el reino, dejó un saldo trágico de nueve personas fallecidas y 25 heridas mientras se llevaba a cabo una procesión fúnebre.
De acuerdo con la información difundida por la televisión estatal, la detención se concretó este lunes tras una operación conjunta de seguridad en la que los sospechosos resultaron heridos tras un enfrentamiento armado con equipos especializados de investigación y allanamiento. La región afectada alberga una importante comunidad cristiana dentro de este país de mayoría musulmana y ha permanecido bajo estrictas medidas de vigilancia.
Como respuesta institucional a la tragedia, el primer ministro jordano, Jafar Hassan, decretó tres días de luto oficial con los lábaros patrios a media asta en todas las dependencias públicas e instituciones gubernamentales del territorio nacional.
Por su parte, el rey Abdalá II se reunió personalmente con las víctimas tras el suceso y advirtió con firmeza durante una sesión del Consejo de Seguridad Nacional que la seguridad y la protección de los ciudadanos jordanos representan un límite absoluto que jamás debe ser cruzado.













