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Las acciones bursátiles y la divisa de Brasil sufrieron una drástica depreciación como reacción inmediata a la reelección del presidente Luiz Inácio Lula da Silva. El real brasileño registró una pérdida del 8.36% para ubicarse en 5.4066 unidades por dólar, tras haber alcanzado un descenso de hasta 12% durante los primeros minutos de la jornada. El resultado electoral disipó el optimismo financiero previamente impulsado por la ventaja del candidato de derecha en la primera vuelta.

Por su parte, el índice referencial de la bolsa de valores, Bovespa, reportó un desplome del 13.43% al cerrar en 177 mil 539.81 puntos, marcando su peor caída porcentual desde marzo de 2020. El pánico vendedor provocó que las operaciones bursátiles fueran suspendidas temporalmente durante 30 minutos tras rebasar el umbral del 10% de pérdidas, activando el protocolo de interrupción automática del operador B3 para mitigar la volatilidad en los mercados.

La ola de liquidaciones se extendió hacia los bonos soberanos e instrumentos crediticios en los mercados internacionales, registrando caídas significativas en la deuda con vencimiento a largo plazo. De manera paralela, los contratos de permutación por incumplimiento crediticio a cinco años aumentaron a 151.67 puntos básicos. Ante el desplome generalizado, el Tesoro Nacional procedió a la cancelación preventiva de las subastas de bonos gubernamentales agendadas para la semana.

El desplome financiero representa un giro en la tendencia positiva que mantenían los activos locales tras los resultados de la primera vuelta electoral. Los mercados financieros habían anticipado un eventual cambio de régimen fiscal con la candidatura de Flávio Bolsonaro, lo que mantenía fortalecida la moneda y a la bolsa en niveles superiores a los registrados al inicio del proceso comicial en la nación sudamericana.