El Departamento de Justicia de Estados Unidos formalizó una nueva causa penal contra el exdirector del FBI, James Comey, marcando la tercera acusación por delitos federales promovida en su contra. De acuerdo con el expediente judicial revelado este lunes, se le imputa haber suministrado conscientemente información clasificada de la defensa nacional a una persona que carecía de autorización y credenciales de seguridad para recibirla.
Conforme a las actuaciones procesales, los cargos señalan que la supuesta filtración del material confidencial ocurrió en octubre de 2016, mientras Comey se desempeñaba al frente del organismo de investigación federal. La fiscalía precisó que la radicación del recurso busca salvaguardar y extender el término legal ante la proximidad del plazo de prescripción de 10 años fijado para el ejercicio de la acción penal.
Tras la notificación, el exfuncionario difundió una declaración en video donde desestimó los cargos y censuró la actuación ministerial: «Bueno, han vuelto… otra vez. Sería casi gracioso si no fuera por el terrible abuso que supone para el Departamento de Justicia, un abuso al que no podemos acostumbrarnos. En mí nada ha cambiado; sigo siendo inocente, sigo sin tenerles miedo y sigo creyendo en un poder judicial federal independiente».
Comey encabezaba el FBI al inicio del primer mandato presidencial de Donald Trump en 2017, tras haber sido designado por Barack Obama y luego de haber ocupado cargos de alto nivel en el Departamento de Justicia bajo el gobierno republicano de George W. Bush.
El vínculo institucional entre ambos se deterioró tempranamente debido a las fricciones derivadas de una cena privada donde Trump le exigió lealtad personal, solicitud que el entonces jefe de la policía federal rechazó y consignó puntualmente en memorandos oficiales que más tarde integraron las indagatorias sobre interferencias en el ámbito de la justicia.













