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La caída drástica en el tráfico de embarcaciones a través del Estrecho de Ormuz se acentuó durante el fin de semana, al registrarse el tránsito de apenas 17 buques de carga frente a los 37 contabilizados la semana previa, en medio del persistente punto muerto diplomático y militar entre Estados Unidos e Irán.

Aunque la vía —que antes del conflicto movilizaba una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado— opera a mínimos visibles, los productores de la región continúan con la salida de crudo mediante embarcaciones que navegan con los sistemas de identificación apagados. Registros provisionales de la firma Kpler indican que, entre los barcos rastreables, cinco abandonaron el paso el domingo y dos pequeños petroleros ingresaron al Golfo.

Entre las naves que zarparon figuran el superpetrolero Pinios, dos buques con productos refinados y dos unidades vacías de carga a granel y gas. Asimismo, los datos de Kpler y LSEG detallan que el Pinios lleva a cabo una transferencia de dos millones de barriles de crudo iraquí proveniente de Basora —operación realizada frente a las costas de Fujairah, en los Emiratos Árabes Unidos— hacia otro superpetrolero denominado New Constant, el cual prevé fijar rumbo hacia China. Hasta el momento, ni Dynacom, operadora del Pinios, ni Associated Maritime Co HK Ltd, gestora del New Constant, han emitido declaraciones al respecto.