La demócrata de origen mexicano Gina Hinojosa, gobernadora electa de Texas tras imponerse en las elecciones de mitad de mandato, anunció este jueves en Austin que liderará una administración de carácter estrictamente bipartidista para superar la polarización en el estado. Hinojosa logró una victoria electoral sin precedentes al derrotar al republicano Greg Abbott, en el cargo desde 2015 y quien aspiraba a un cuarto mandato consecutivo, por un margen superior a los 700.000 votos, alcanzando el 53 % de los sufragios frente al 45,7 % obtenido por el mandatario saliente.
Durante su primera conferencia de prensa como gobernadora electa, la dirigente confirmó que la administración de Abbott ha garantizado una cooperación plena para el traspaso de mando y formalizó la integración de su equipo de transición, en el cual incluyó al exrepresentante estatal republicano Ernest Bailes, a líderes sindicales y a referentes del sector educativo de Austin. Hinojosa justificó la participación de figuras de la bancada opositora como un cumplimiento directo de sus promesas proselitistas: «La gente está cansada de las divisiones y las guerras culturales; es momento de unirnos para responder a todos los texanos».
La proclamación de Hinojosa, quien asumirá en enero como la tercera mujer en gobernar el estado de la estrella solitaria, marca un drástico cambio de rumbo político frente al decenio ultraconservador de Abbott, caracterizado por la militarización fronteriza mediante la Operación Lone Star, severas restricciones al aborto y el polémico plan de desvío de fondos públicos a colegios privados. La nueva mandataria, respaldada por su trayectoria legislativa en defensa del presupuesto escolar público, articulará su plataforma gubernamental en torno a la inversión educativa, la concertación legislativa y el desarme de la confrontación partidaria.














