El Gobierno de Venezuela y sectores de la oposición coincidieron en reclamar 31 toneladas de oro depositadas desde hace casi ocho años en el Banco de Inglaterra, valoradas en unos 4,000 millones de dólares, con el objetivo de financiar la reconstrucción tras los devastadores terremotos del 24 de junio de 2026.
El caso expone la dualidad de poseer reservas de oro en el extranjero: mientras funciona como un activo líquido, reserva de valor y protección frente al riesgo geopolítico, su almacenamiento en centros internacionales como Londres o Nueva York expone a los países a bloqueos judiciales o sanciones políticas. Según datos del World Gold Council (WGC), Brasil lidera en América Latina con 172 toneladas de oro, seguido de Venezuela (161 t) y México (120 t). A nivel global, los bancos centrales de mercados emergentes han acelerado sus compras acumulando un promedio de 1,000 toneladas anuales, impulsados por la incertidumbre financiera y la diversificación frente al dólar.







