El director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), John Ratcliffe, realizó una visita no oficial a Moscú, según reportes de la cadena CBS News, lo que marca el primer viaje conocido de un jefe del espionaje estadounidense a la capital rusa desde noviembre de 2021, cuando el entonces director William Burns acudió semanas antes de la invasión a Ucrania.
Las especulaciones sobre la presencia de altos funcionarios norteamericanos cobraron fuerza tras el aterrizaje de un avión militar de transporte Boeing C-17A Globemaster III en el aeropuerto moscovita de Vnukovo. La aeronave arribó procedente de Riga, Letonia, tras haber despegado previamente de la base conjunta Andrews, en Maryland.
Pese a que ni Estados Unidos ni Rusia han emitido confirmación oficial sobre el viaje, fuentes diplomáticas citadas por el medio estadounidense señalaron la presencia de Ratcliffe en territorio ruso. Por su parte, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, declaró previamente que carecía de información sobre el vuelo y negó que existieran reuniones programadas en la agenda oficial con representantes de la actual administración estadounidense.

El desplazamiento de Ratcliffe ocurre un día después de que Ucrania conmemorara el 35 aniversario de su independencia en una jornada que congregó a líderes europeos en Kiev, un evento en el que la administración de Donald Trump no tuvo representación presencial ni contó con la presencia de sus enviados especiales, Steve Witkoff y Jared Kushner.
A diferencia de los enviados especiales, quienes han sostenido diversos encuentros con interlocutores rusos pero evitado visitar Ucrania, Ratcliffe cuenta con antecedentes directos de interlocución con el aparato de seguridad de Moscú. En marzo de 2025, el titular de la CIA sostuvo un enlace telefónico con Serguéi Narishkin, jefe del Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia (SVR), y encabezó las negociaciones que derivaron, en abril de ese mismo año, en la liberación de la ciudadana ruso-estadounidense Ksenia Karelina.
Hasta el momento, las autoridades de ambos países mantienen hermetismo sobre los temas abordados en la agenda, los funcionarios involucrados en los encuentros y los motivos específicos que propiciaron la llegada del alto funcionario estadounidense a la capital rusa.







