La industria musical australiana ha decidido poner un freno al avance tecnológico en los ránkings de éxitos. A partir de este viernes, la Asociación Australiana de la Industria Discográfica (ARIA) implementará nuevas directrices que prohíben la inclusión de canciones creadas total o mayoritariamente por inteligencia artificial, con el objetivo de salvaguardar la esencia humana en la composición artística.
La medida establece que los temas deberán ser concebidos de manera sustancial por personas para poder figurar en las listas de popularidad. Quedarán excluidas aquellas obras donde la tecnología asuma la totalidad o la mayor parte de los elementos creativos, aunque se permitirá el uso de herramientas de IA de forma complementaria o secundaria.

Esta resolución surge como respuesta al acelerado incremento de producciones automatizadas en el mercado global. Un precedente clave ocurrió en julio pasado, cuando una versión modificada del clásico “Like a Prayer” de Madonna escaló posiciones en Australia, generando polémica tras revelarse el uso de voces e instrumentación sintética.
Paralelamente, plataformas digitales han comenzado a implementar filtros de transparencia. Spotify anunció la creación de la insignia “Persona IA” para etiquetar contenidos automatizados, mientras que ejecutivos de Apple Music alertaron este año sobre la masiva subida de pistas integradas enteramente por sistemas de inteligencia artificial.
Annabelle Herd, directora ejecutiva de ARIA, subrayó que estas modificaciones buscan adaptar los estándares de la industria ante un entorno en rápida transformación, garantizando la preservación del valor humano en la creación sonora.







