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Durante la cumbre del bloque BRICS en Nueva Delhi, el presidente de China, Xi Jinping, denunció que la guerra en Medio Oriente —desatada por las ofensivas de Estados Unidos e Israel contra Irán— no sirve a los intereses comunes de la comunidad internacional. El conflicto dominó la agenda del foro de 11 naciones, agravado por la reciente toma del estratégico estrecho de Bab el Mandeb por parte de los rebeldes hutíes de Yemen, lo que amenaza el comercio marítimo hacia Europa e intensifica las tensiones junto al bloqueo iraní en el estrecho de Ormuz.

Ante la crisis de los suministros energéticos y el aumento del crudo por encima de los 100 dólares por barril, los miembros del bloque emitieron una declaración conjunta exigiendo la «máxima prudencia» y condenando los ataques contra infraestructuras civiles e instalaciones nucleares pacíficas. En el marco del evento, el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, rechazó la injerencia de Washington en el Golfo al señalar que la región «no necesita un policía», mientras que el primer ministro indio, Narendra Modi, abogó por consolidar la influencia del BRICS en la seguridad energética global.

La cumbre también sirvió de escenario para avanzar en el deshielo diplomático entre Pekín y Nueva Delhi. Xi Jinping sostuvo una reunión bilateral con Modi —la primera visita del líder chino a India desde 2019—, en la que hizo un llamado a rechazar el proteccionismo y respaldar el sistema comercial multilateral impulsado por la Organización Mundial del Comercio (OMC).