El comisario europeo de Comercio, Maroš Šefčovič, pidió resultados concretos en las negociaciones con China para reducir el desequilibrio comercial entre ambas economías, durante reuniones celebradas el 8 y 9 de octubre en Pekín con el ministro chino de Comercio, Wang Wentao.
Las conversaciones buscan mejorar el acceso de las empresas europeas al mercado chino y abordar el crecimiento de las importaciones procedentes del país asiático. Según datos de la Comisión Europea, el déficit de la Unión Europea en el comercio de bienes con China alcanzó los 359 mil 900 millones de euros en 2025, frente a los 312 mil 200 millones del año anterior. Las exportaciones europeas disminuyeron 6.5 por ciento, mientras las importaciones aumentaron 6.4 por ciento.
La disputa tiene implicaciones directas para sectores como el automotriz, la maquinaria, los productos químicos y las tecnologías vinculadas con la transición energética. Bruselas cuestiona las subvenciones industriales chinas y considera que favorecen una producción que presiona a los fabricantes europeos. También reclama mejores condiciones para competir en China y expresa preocupación por las restricciones a la exportación de materias primas estratégicas, incluidas las tierras raras.
Pekín rechaza las acusaciones de sobrecapacidad industrial y sostiene que las diferencias deben resolverse mediante el diálogo, sin medidas que considera proteccionistas. La tensión ya se refleja en el sector automotriz: en 2024, la Comisión Europea impuso aranceles compensatorios a los vehículos eléctricos fabricados en China, con tasas adicionales de entre 7.8 y 35.3 por ciento, además del arancel ordinario aplicable.
El objetivo de las nuevas conversaciones es avanzar hacia condiciones comerciales más equilibradas sin romper la relación económica entre ambos bloques. Los resultados también serán relevantes para la reunión de líderes europeos prevista para el 15 y 16 de octubre, en la que las relaciones comerciales con China figuran entre los asuntos prioritarios.












