El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, autorizó este miércoles una nueva estrategia para ampliar el uso de herramientas cibernéticas contra organizaciones criminales transnacionales que operan desde otros países y realizan ataques contra ciudadanos estadounidenses.
La Casa Blanca informó que Trump firmó un memorando presidencial de seguridad nacional que permitirá a las autoridades federales desarrollar operaciones cibernéticas contra delitos como ransomware, fraude financiero, extorsión digital, phishing y estafas de suplantación de identidad.
La medida también contempla una mayor participación de empresas privadas de tecnología y ciberseguridad. Estas compañías podrán colaborar con el gobierno en la identificación de amenazas y el diseño de operaciones para interrumpir las actividades de grupos criminales, aunque las acciones estarán bajo la dirección y autoridad federal.
El programa será coordinado por el National Coordination Center, dependiente de la Homeland Security Task Force, con participación del Departamento de Seguridad Nacional y el Departamento de Justicia.
Según la Casa Blanca, los estadounidenses perdieron más de 20 mil 800 millones de dólares durante 2025 por delitos facilitados a través de internet. La nueva estrategia busca atacar especialmente a organizaciones que operan desde el extranjero y aprovechan esa ubicación para dificultar las investigaciones y evadir a las autoridades.
El memorando permite realizar operaciones de vigilancia y acciones destinadas a manipular, interrumpir, degradar o destruir sistemas de información utilizados por organizaciones criminales, de acuerdo con Reuters.
La participación del sector privado plantea, sin embargo, interrogantes sobre los límites de estas operaciones. Expertos citados por Reuters advierten sobre posibles riesgos de escalamiento y problemas de coordinación cuando empresas privadas participan en acciones ofensivas dentro del ciberespacio.
La decisión forma parte de la estrategia de Trump contra el delito digital y amplía las herramientas disponibles para combatir redes criminales que operan más allá de las fronteras estadounidenses.











