El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró oficialmente a Irán como una «nación fallida» y afirmó categóricamente que el Estado medioriental «está muerto» debido a un colapso integral de sus capacidades institucionales, operativas y económicas.
En una publicación en su red social Truth, el mandatario estadounidense detalló que el gobierno iraní enfrenta el desmantelamiento total de su infraestructura militar al carecer de una Armada y una Fuerza Aérea funcionales, además de señalar que las fuerzas de seguridad y los soldados ya no reciben sus pagos correspondientes. En el ámbito macroeconómico, indicó que Irán carece de una moneda operativa y atraviesa una tasa de inflación del 300%, un panorama crítico agravado por un liderazgo en total desorden e incapaz de representar legítimamente al país.
De acuerdo con el presidente Trump, los únicos recursos que le restan al régimen son la difusión de noticias falsas atribuidas a Estados Unidos y el uso sistemático de patrañas. El pronunciamiento incluyó también acusaciones en materia de derechos humanos, donde denunció la constante voluntad del gobierno para reprimir y asesinar a sus manifestantes, situando la cifra de víctimas mortales en más de 100 mil personas.
Ante este escenario, el jefe de Estado exigió que los responsables sean llevados ante la justicia internacional para ser juzgados por crímenes de guerra contra la humanidad, concluyendo su mensaje con un agradecimiento general por la atención prestada a este asunto.







