Un funcionario de Estados Unidos confirmó que el ejército de ese país no atacó la isla de Kharg —el principal centro petrolero iraní— durante la noche, tras desmentir un video generado por inteligencia artificial difundido por el presidente Donald Trump que mostraba la supuesta destrucción del sitio, material que un representante del gobierno de Irán calificó como «ridículo». Mientras tanto, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, declaró que busca una salida negociada al conflicto.

Este cruce de declaraciones se enmarca en la reanudación de las hostilidades registrada el domingo —por primera vez desde finales de julio—, la cual provocó un incremento superior al 3.5% en los precios internacionales del petróleo.

En los enfrentamientos reales de esa jornada, las fuerzas militares estadounidenses bombardearon dos lanzadores iraníes en la isla de Larak, ubicada a unos 660 kilómetros (410 millas) al este de Kharg, dejando dos personas muertas y varios heridos según la agencia estatal IRNA. Como respuesta, medios iraníes informaron que Irán atacó dos bases militares estadounidenses en Jordania.

Pese a este repunte en la actividad armada que rompe semanas donde la administración de Trump había priorizado el endurecimiento de sanciones económicas por encima de la vía militar, manteniendo la diplomacia en un punto muerto, el presidente Pezeshkian insistió en que su país sigue apostando por una solución diplomática.