La devastadora riada ocurrida el miércoles en Nepal, cerca de la frontera con China, dejó al menos 939 muertos, indicó este lunes la autoridad nepalí encargada de la gestión de emergencias, que revisó a la baja el balance de desaparecidos a 3 mil 925. Por su parte, los medios estatales chinos confirmaron 16 muertos y 546 desaparecidos en la región autónoma de Tíbet, elevando el balance total conjunto a 955 fallecidos y 4 mil 471 desaparecidos mientras familias desesperadas buscan a sus seres queridos.
Rescatistas intentaban este lunes localizar a trabajadores atrapados en los túneles de 12 centrales hidroeléctricas en los distritos de Rasuwa y Nuwakot, en Nepal. Mohan Kumar Dangi, presidente de la Asociación de Productores Independientes de Energía del país, estimó que al menos 500 de los 900 trabajadores no localizados de estas instalaciones eléctricas se encuentran atrapados bajo tierra, contando con el apoyo de equipos de rescate extranjeros.
Aunque algunos expertos señalaron que los túneles ofrecen espacio para refugiarse y posible acceso a oxígeno, las autoridades advierten que las posibilidades de encontrar sobrevivientes disminuyen y crecen los temores de asfixia. Dangi indicó que algunos empleados lograron pedir auxilio o huir para dar aviso tras el desastre del miércoles, mientras el ejército nepalí mantiene labores intensivas en colinas, asentamientos y zonas ribereñas.
La agencia de desastres de Nepal precisó que entre los desaparecidos figuran 592 extranjeros, mientras que el Tíbet reportó 261 extranjeros desaparecidos, incluidos más de un centenar de nepaleses. En paralelo, trabajadores que retiran lodo en una central eléctrica devastada en Dhading señalaron que la planta abastece a más de 20 mil personas y abogaron por que su reconstrucción no se ubique cerca del río.







