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El Kremlin expresó su profunda preocupación por el rápido deterioro de la seguridad marítima en el estrecho de Bab el-Mandeb, advirtiendo que la volatilidad en esta vía navegación estratégica podría desencadenar una crisis internacional a gran escala. El portavoz de la Presidencia rusa, Dmitry Peskov, declaró que la situación en la zona sigue empeorando día con día y que se encuentra actualmente fuera de control.

Las declaraciones de la representación rusa se dieron en el marco de la cumbre en Nueva Delhi, donde la delegación de Moscú y los países miembros del bloque multilateral han abordado los impactos del conflicto en el comercio marítimo global. Peskov enfatizó que «el mundo entero está observando» la evolución de los acontecimientos y alertó que el escenario geopolítico en las rutas del mar Rojo se encamina hacia una «megaescalada» si no se aplican mecanismos de contención.

El pronunciamiento del Kremlin refleja la creciente inquietud de las potencias euroasiáticas ante el cierre e interrupción de los flujos comerciales en los pasajes clave de la península arábiga. Las tensiones en el estrecho continúan amenazando el transporte internacional de mercancías e hidrocarburos, incrementando la presión diplomática sobre el foro internacional para coordinar respuestas a la crisis energética y de seguridad.