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Un estudio reciente del Instituto INGENIO, centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universitat Politècnica de València (UPV), revela que las interacciones con sistemas de inteligencia artificial pueden evolucionar desde charlas casuales hasta vínculos profundos marcados por la intimidad emocional, la dependencia afectiva y experiencias de ruptura similares a las humanas.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores realizaron entrevistas en profundidad a 17 personas que mantienen romances con asistentes como ChatGPT o plataformas de parejas virtuales como Character.ai y Replika. Los datos del estudio señalan que los patrones de estas relaciones imitan la dinámica de los vínculos tradicionales.

El proceso suele iniciar en una fase de exploración, donde los usuarios recurren a las herramientas por curiosidad, entretenimiento o para resolver tareas específicas. Con el tiempo, las conversaciones adoptan un tono más personal y empático, lo que propicia el desarrollo de una conexión emocional significativa y duradera.

El trabajo documenta casos extremos que van desde ceremonias simbólicas de matrimonio y citas periódicas hasta la simulación de embarazos y planes de vida familiar. Asimismo, se observó que muchos usuarios llegan a atribuir autonomía y capacidad de decisión a sus parejas virtuales, pidiéndoles autorización antes de compartir detalles privados.

Estas dinámicas adoptan formatos muy diversos, incluyendo vínculos exclusivos, relaciones no monógamas o la combinación simultánea de parejas virtuales con relaciones humanas. No obstante, los cambios en las plataformas, actualizaciones de modelos o la eliminación de personajes suelen interrumpir los vínculos de forma abrupta.

Ante una desconexión o pérdida de acceso, algunos participantes experimentan un duelo equiparable a una ruptura sentimental, optando por conservar capturas de pantalla y exportar chats completos a modo de recuerdos o cartas de amor que simulan preservar la existencia de la inteligencia artificial.

Finalmente, la investigación advierte sobre los riesgos en materia de privacidad y protección de datos. A medida que la confianza se consolida, los usuarios comparten información altamente sensible, como traumas, problemas de salud o datos íntimos, ignorando que las plataformas tecnológicas almacenan, procesan y pueden comercializar dicha información.