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Benjamín Netanyahu, primer ministro israelí, reiteró su rechazo al plan de paz de 15 puntos promovido por el presidente estadounidense Donald Trump, pese a que las fuerzas armadas de Israel redujeron sus incursiones ofensivas en la Franja de Gaza bajo la presión de Washington.

A las puertas de los comicios del 27 de octubre, Netanyahu enfrenta presiones contrapuestas: por un lado, ministros de extrema derecha como Bezalel Smotrich exigen la destrucción total de Hamás sin concesiones; por otro, la administración estadounidense presiona para implementar la hoja de ruta negociada en El Cairo. El plan contempla el retiro de las tropas israelíes a la par del desarme de la milicia y el despliegue de una Fuerza Internacional de Estabilización.

“Israel no acepta el documento de 15 puntos. El ejército no realizará ninguna retirada hasta que Hamás sea desarmado de forma genuina”, aseveró Netanyahu ante su gabinete, precisando que las conversaciones con la Casa Blanca continúan sobre los puntos discordantes.

Por su parte, Hamás reafirmó su compromiso con la hoja de ruta y urgió a los mediadores internacionales a presionar al gobierno israelí para frenar la obstaculización del proceso por motivos electorales. Aunque el grupo evitó emplear el término «desarme», aceptó entregar sus armas a una administración tecnocrática palestina supervisada por la Junta de Paz de Trump.

Pese a la paralización de las ejecuciones selectivas ordenada tras la visita del enviado Nikolay Mladenov, las tropas israelíes mantienen la ocupación de dos terceras partes del enclave palestino.