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El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, expresó públicamente sus condolencias por el fallecimiento de Maricarmen Abascal, la mujer de 87 años cuyo desahucio en Madrid conmovió al país y detonó una ola de protestas sociales. A través de sus redes oficiales, el jefe del Ejecutivo español lamentó la pérdida de quien se convirtió en un símbolo de la lucha contra los desalojos, subrayando la urgencia de garantizar el acceso a una vivienda digna y asequible.

En su mensaje institucional, Sánchez enfatizó que casos dramáticos como el de Maricarmen demuestran la necesidad imperiosa de reforzar las políticas públicas para proteger a las personas vulnerables frente a los abusos del mercado inmobiliario. El mandatario socialista reafirmó el compromiso de su administración para avanzar en la aplicación de la Ley de Vivienda y ampliar el parque público de alquiler, buscando evitar que situaciones similares vuelvan a repetirse en España.

Las reacciones del ámbito político se sumaron a las manifestaciones del Sindicato de Inquilinas y organizaciones vecinales de Madrid, quienes exigen la paralización inmediata de los desahucios de ancianos y una regulación estricta a los fondos de inversión. La postura expresada por el presidente del Gobierno sitúa nuevamente la crisis de la vivienda en el centro del debate político y social del país.