La destrucción del histórico álamo conocido como «La Abuela», un árbol de entre 200 y 250 años de antigüedad, ha generado una ola de indignación y rechazo por parte de organizaciones ambientalistas y comunidades locales en Arizona. El emblemático ejemplar, ubicado en una zona de reserva ecológica, fue derribado por maquinaria pesada con el fin de despejar el terreno para la construcción de un tramo del doble muro fronterizo entre Estados Unidos y México.
El derribo del árbol centenario se ejecutó tras un tenso campamento de resistencia que se mantuvo durante 70 días en el sitio. La movilización de los defensores del medio ambiente llegó a su fin cuando agentes de la Patrulla Fronteriza desplegaron un operativo para rodear el campamento pacífico y arrestar a varios activistas, despejando la vía para que los equipos de construcción concretaran la tala.
La pérdida de «La Abuela» pone en evidencia los devastadores impactos ambientales de las obras de infraestructura fronteriza, las cuales destruyen ecosistemas frágiles, corredores biológicos y recursos naturales protegidos. Colectivos ecologistas y defensores de los derechos ambientales condenaron las acciones de las autoridades federales, señalando que el sacrificio del patrimonio natural representa un retroceso irreversible en la conservación de la biodiversidad regional.












