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El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, denunció que la fiscal general del Estado, Gali Baharav-Miara, bloquea investigaciones clave sobre presuntas irregularidades en el proceso electoral. El mandatario calificó las recientes revelaciones periodísticas como «un terremoto para la democracia israelí», acusando directamente a la jefa del ministerio público de operar de forma selectiva para encubrir pesquisas que involucran a dirigentes políticos de las listas árabes, entre ellos Ahmed Tibi, Mansour Abbas y Sami Abu Shehadeh.

De acuerdo con las declaraciones del jefe de Gobierno, la fiscalía también impidió al servicio de seguridad interior, el Shin Bet, emplear facultades y protocolos especiales reservados para delitos contra la seguridad nacional, presuntamente para ocultar la tipificación del caso ante la opinión pública. Netanyahu sostuvo que estas maniobras buscan frustrar el esclarecimiento de lo que definió como una «contaminación de las elecciones» y una aplicación discrecional de la justicia orientada a blindar a legisladores opositores.

Ante este escenario, Netanyahu demandó una intervención directa de las instancias electorales y judiciales, señalando puntualmente al juez de la Corte Suprema Noam Solberg y a los integrantes de la Comisión Electoral Central como las autoridades obligadas a esclarecer los hechos. El mandatario insistió en que los organismos correspondientes deben rendir cuentas inmediatas a la ciudadanía para determinar si existieron irregularidades sustanciales que afecten la validez y transparencia de los comicios.