La crisis bilateral entre Argentina y Brasil alcanzó un nuevo pico este domingo, luego de que el presidente argentino, Javier Milei, aseguró que el gobierno brasileño destinó recursos económicos para impulsar una campaña de desprestigio contra su país en plataformas digitales durante el Mundial.
Durante una entrevista con Radio Mitre, el mandatario afirmó que una cuarta parte del presupuesto utilizado para desacreditar a la nación provino de arcas brasileñas. Las publicaciones en redes sociales abarcaban desde señalamientos sobre supuestos favores arbitrales en la justa mundialista y respaldos políticos internacionales a la albiceleste, hasta acusaciones de racismo contra la sociedad argentina.
Para el jefe de Estado, estas acciones responden a una persecución ideológica debido a la postura económica y política de su administración, a la que definió como un faro de libertad que incomoda a gobiernos de la región.
Este cruce de declaraciones agrava la tensión institucional generada un día antes, cuando la cancillería de Brasil ordenó el llamado a consultas de su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli. La medida respondió directamente a los insultos que Milei profirió contra el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, durante un acto político en el que se proclamó la candidatura de Flávio Bolsonaro de cara a las elecciones de octubre.













