Las autoridades turcas arrestaron a al menos 47 personas durante una serie de operativos simultáneos contra oficinas de organizaciones LGBTQ+, bajo el argumento de una investigación oficial por supuestos delitos de prostitución y obscenidad. La campaña represiva, impulsada por el gobierno bajo el lema «Mi familia está a salvo», busca consolidar la llamada «Década de la Familia y la Población» promovida por el presidente Tayyip Erdogan para frenar la caída demográfica en el país.
La Fiscalía General de Estambul detalló que las acciones policiales se desplegaron en 12 provincias e incluyeron el aseguramiento de drogas, dispositivos electrónicos, alcohol ilegal y un arma de fuego. En paralelo, la fiscalía de Ankara confirmó la captura de otras 21 personas vinculadas a la asociación Kaos GL, mientras que colectivos de derechos humanos estiman que la cifra real de activistas interceptados supera los 50.
Organizaciones civiles y representantes internacionales han criticado severamente las medidas gubernamentales. La Asociación Turca de Derechos Humanos calificó los operativos como una forma de discriminación estatal y persecución política, al tiempo que Nacho Sánchez Amor, ponente del Parlamento Europeo para Turquía, denunció los arrestos como una violación flagrante de los acuerdos internacionales y de los derechos fundamentales.









