El gobierno ruso manifestó su respaldo a las intenciones del presidente estadounidense, Donald Trump, de reactivar con prontitud las conversaciones sobre control atómico y estabilidad estratégica. Pese a coincidir en la urgencia del tema frente a la inédita falta de un marco legal regulatorio en la materia, el Kremlin rechazó la propuesta de involucrar a Pekín en la mesa de negociación, reservando la discusión al ámbito bilateral entre Moscú y Washington.
El portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, enfatizó en rueda de prensa que el diálogo debe sostenerse exclusivamente entre Rusia y Estados Unidos, aunque precisó que las negociaciones no podrán omitir el arsenal atómico de potencias europeas como el Reino Unido y Francia. Peskov advirtió sobre la peligrosidad del escenario actual tras la caducidad de los tratados históricos y previó discusiones complejas y prolongadas para alcanzar nuevos acuerdos formales.
La postura de Moscú se da luego de que Donald Trump reconfirmara su disposición a sostener un encuentro trilateral con sus pares de China y Rusia enfocado en la desnuclearización global. Aunque la posibilidad de dicho encuentro surgió tras contactos diplomáticos previos entre las administraciones, los gobiernos involucrados aún no han fijado fechas, acuerdos definitivos ni una agenda formal consensuada para concretar la cumbre.













