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Pekín desplegó unidades navales para monitorear el avance del buque de combate USS Charleston, perteneciente a la Armada de Estados Unidos, tras su ingreso sin autorización previa a las cercanías del arrecife Sabina, en el disputado mar de China Meridional. El Mando del Teatro Sur del Ejército Popular de Liberación confirmó que la maniobra del navío norteamericano ocurrió durante la madrugada en este enclave estratégico del archipiélago Spratly.

El portavoz militar chino, Yin Gang, informó que el operativo se limitó a labores de seguimiento y vigilancia estricta conforme a la normativa legal, aclarando que no se registraron choques directos ni la expulsión forzosa de la embarcación. Asimismo, sostuvo que su nación ejerce soberanía indiscutible sobre la zona, acusó a Washington de vulnerar la seguridad regional y exigió el cese inmediato de este tipo de incursiones en sus aguas adyacentes.

El arrecife Sabina representa uno de los puntos con mayor fricción geopolítica en la región, donde Filipinas y China sostienen reclamos territoriales contrapuestos. Recientemente, a mediados de septiembre, la Guardia Costera de China responsabilizó a una nave filipina de provocar una colisión intencional cerca del mismo atolón, lo que demuestra la constante volatilidad en el control operativo y la vigilancia militar de estos pasos marítimos.

El incidente se suma a una lista de recientes roces entre las fuerzas armadas de ambos países en aguas asiáticas, incluyendo la supuesta expulsión del destructor estadounidense USS Higgins en las proximidades del atolón Scarborough. Ante el incremento de patrullajes externos, las fuerzas chinas ratificaron que se mantendrán en estado de máxima alerta para responder a cualquier amenaza que atente contra su integridad territorial.