Publicidad

Autoridades de la República Islámica de Irán han prolongado de manera deliberada las negociaciones diplomáticas con Estados Unidos con el objetivo de debilitar políticamente al presidente Donald Trump ante las próximas elecciones legislativas de noviembre. Fuentes oficiales iraníes bajo condición de anonimato confirmaron que la cúpula gobernante en Irán descarta la posibilidad de alcanzar un acuerdo inmediato para poner fin al conflicto armado que se extiende por ocho meses, priorizando en su lugar la preparación ante eventuales ofensivas militares.

La postura del estamento clerical iraní busca evitar que el gobierno estadounidense obtenga un triunfo político en las urnas, capitalizando el descontento social generado por el alza en los costos de la energía. La persistencia de las hostilidades y el cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán han presionado al alza los precios mundiales del petróleo, un factor que ha impactado de forma directa en los niveles de aprobación del mandatario estadounidense de cara a la contienda electoral.

A la par del estancamiento en las mesas de diálogo, Teherán anticipa nuevas incursiones armadas por parte de las fuerzas de Estados Unidos e Israel. Por su parte, la administración estadounidense mantiene su exigencia de incluir el programa nuclear iraní en la agenda prioritaria de negociación, medida respaldada por sus aliados regionales pero rechazada por las autoridades persas, quienes insisten en la naturaleza pacífica de sus desarrollos atómicos.

Las sanciones económicas y el cerco marítimo impulsado por Washington han mermado los ingresos de exportación de Irán y agravado la situación económica interna de la nación islámica. Pese a la presión financiera, los analistas y diplomáticos en la región coinciden en que no existen condiciones para un avance sustancial en las conversaciones de paz antes de la conclusión del proceso electoral en Estados Unidos.