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El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, rechazó este martes las acusaciones formuladas por el gobierno ucraniano respecto a un presunto bloqueo deliberado de inteligencia y equipo militar destinado a forzar la capitulación de Kyiv ante Rusia.

Durante su visita a Bombay, el jefe de la diplomacia norteamericana afirmó que el mandatario Donald Trump se encuentra «frustrado y enojado» ante señalamientos que calificó como falsos, negando categóricamente la existencia de una orden ejecutiva para interrumpir la colaboración estratégica.

No obstante, la Casa Blanca admitió la posibilidad de retrasos en los envíos de misiles interceptores para sistemas Patriot, atribuyéndolos a cuellos de botella logísticos y a la alta demanda global de material defensivo, descartando una directiva política de represalia. La declaración responde a las denuncias previas del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, quien recriminó la demora en la entrega de suministros ya financiados y requeridos con urgencia para contrarrestar las incursiones balísticas rusas sobre la infraestructura nacional.

El diferendo bilateral escala en medio de fricciones geopolíticas por las solicitudes de Washington para que Kyiv suspenda las incursiones contra complejos energéticos rusos. Pese a las tensiones, Rubio confirmó una conversación de 45 minutos con Zelenski para evaluar la situación, reiterando que la postura oficial de la administración estadounidense prioriza una salida diplomática consensuada para dar término al conflicto armado en la región.