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El presidente Bernardo Arévalo aclaró que la recepción de 2 mil 284 mexicanos expulsados desde Estados Unidos en lo que va de 2026 responde exclusivamente a un protocolo de tránsito temporal hacia su país de origen, descartando tajantemente que la medida obedezca a un esquema de «tercer país seguro».

Durante una rueda de prensa celebrada la noche del miércoles, el mandatario guatemalteco explicó que los connacionales mexicanos arriban a suelo centroamericano aprovechando las frecuencias aéreas destinadas al retorno de repatriados guatemaltecos. Una vez en el país, permanecen un lapso menor a 24 horas antes de ser trasladados a México, en un proceso cuyos costos logísticos son cubiertos por el gobierno estadounidense o por el mexicano.

“No hay ninguna permanencia, no hay ningún refugio”, enfatizó Arévalo para desestimar cualquier vinculación con compromisos de asilo o permanencia definitiva en la nación centroamericana.

La postura del ejecutivo guatemalteco se da tras una investigación difundida por la cadena CBS, la cual reveló que la administración del presidente Donald Trump ha estado canalizando a migrantes mexicanos hacia territorios de Guatemala y Honduras como parte de una estrategia disuasoria contra la migración no regularizada.

Tras su reelección en 2024 bajo la promesa de endurecer el control fronterizo y ejecutar deportaciones masivas, la Casa Blanca ha recurrido a esquemas de triangulación con diversos países del continente.

Ante estos señalamientos, el gobierno mexicano manifestó previamente a CBS su rechazo absoluto al envío de sus ciudadanos a terceras naciones, asegurando que no existe acuerdo alguno que avale dicha práctica. Hasta el momento, ni la Cancillería de México ni la de Honduras han respondido a las peticiones de postura formuladas por la agencia Reuters.