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La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) emitió una rectificación oficial al determinar que la lechuga importada desde México no estuvo vinculada con el reciente brote de diarrea que afectó a diversos consumidores.

En su comunicado, la agencia señaló que, «debido a la complejidad en la detección de cyclospora, los expertos de laboratorio revisaron nuevamente los resultados y concluyeron que el hallazgo no representa una amplificación real y debe considerarse un falso positivo». Esta conclusión ha permitido el levantamiento de las restricciones preventivas aplicadas a las exportaciones señaladas.

El conflicto comenzó el pasado 17 de julio, cuando la FDA informó que Taylor Farms de México, con sede en Guanajuato, estaba vinculada al brote de «diarrea explosiva» por las lechugas iceberg que proveía a la cadena Taco Bell. Ese mismo día, la empresa anunció el retiro voluntario de su producto. Esta alerta provocó la detención inmediata de cargamentos en la frontera, generando importantes pérdidas económicas para los productores y una interrupción significativa en la cadena de suministro hacia los mercados estadounidenses.

El sector agrícola mexicano cuestionó desde el inicio la metodología de la FDA, argumentando que sus protocolos de inocuidad cumplían con los estándares internacionales. La presión diplomática y comercial derivó en una revisión técnica conjunta que aclaró la naturaleza del error. 

Actualmente, la FDA indicó que notificó a Taylor Farms y continúa trabajando con la empresa para asegurar que el producto involucrado en este brote se haya retirado del mercado, mientras sus socios estatales siguen recolectando y analizando muestras de productos para garantizar la seguridad alimentaria.