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De acuerdo con un análisis del diario El País realizado por el periodista Zedryk Raziel, México ha dado un giro de 180 grados para reabrir las puertas a la colaboración con la DEA, rompiendo con el muro infranqueable que dejó el expresidente Andrés Manuel López Obrador y desafiando el recelo del sector más duro del oficialismo.

La relación institucional, marcada por años de bonanza durante el PRI y el PAN, colapsó en el sexenio anterior tras la detención en 2020 del general Salvador Cienfuegos, el posterior cierre de una unidad de inteligencia de la DEA en territorio mexicano —acusada por López Obrador de estar infiltrada y fabricar delitos— y los informes publicados en 2024 sobre un supuesto financiamiento del narco a su campaña presidencial de 2006, destaca el diario español.

Pese a los resquemores y a las advertencias de la presidenta Claudia Sheinbaum sobre los intentos de Estados Unidos por dividir a su Gobierno mediante tácticas de injerencia, la urgencia de combatir al narcotráfico ha impuesto una nueva etapa de entendimiento. El coordinador del Gabinete de Seguridad, Omar García Harfuch, ha sostenido este año dos encuentros en Washington con el titular de la DEA, Terrance Cole, y recibió al funcionario estadounidense en una reunión discreta en Ciudad de México sin información oficial sobre fecha, lugar o acuerdos.

Asimismo, García Harfuch participó en agosto en Argentina en la Conferencia Internacional para el Control de Drogas, donde resaltó una fluidez inédita en el intercambio de información con la agencia que ha permitido actuar «saltándose todos los protocolos», indica El País.

Los resultados de esta coordinación con agencias estadounidenses en los casi dos años de la administración actual arrojan la captura de 63.000 presuntos criminales, el aseguramiento de 33 mil armas, la destrucción de 2 mil 700 narcolaboratorios y la incautación de 518 toneladas de drogas.

Destacan también la entrega de 92 grandes criminales a Washington mediante una excepción legal que elude la extradición ordinaria, la caída a la mitad del tráfico de fentanilo, un desplome del 96% en el flujo migratorio sudamericano, y la muerte del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oseguera, El Mencho, en un operativo militar con inteligencia de EE UU. Recientemente, tras el aseguramiento de un alijo de 16 toneladas de metanfetamina en Sinaloa, la DEA reclamó de inmediato crédito al afirmar que la operación no habría sido posible sin su investigación.

Según el diario El País, el acercamiento se coronó en la cumbre de Argentina, donde Cole elogió a García Harfuch como un «socio de confianza y un buen amigo». Las declaraciones cayeron mal en los mentideros políticos de Morena, obligando a Sheinbaum a marcar distancia y señalar que las palmadas en la espalda son el método habitual de Estados Unidos para intentar fracturar a una administración que rechaza subordinarse a sus intereses.