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El Mundial de 2026 ya tiene a su primera gran estrella inesperada, y no precisamente por sus goles, sino por su arrollador impacto en las redes sociales. El futbolista neozelandés Tim Payne ha protagonizado un crecimiento digital sin precedentes en la historia del torneo. En cuestión de horas, el defensor pasó de ser prácticamente el jugador menos conocido en plataformas digitales a convertirse en el rostro más viral del planeta, capturando la atención de millones de aficionados alrededor del mundo.

Esta locura por el seleccionado oceánico se desató cuando el creador de contenido argentino Valen Scarsini, conocido como «El Scarso», lanzó una campaña digital con un objetivo claro: encontrar al futbolista convocado con menos seguidores del torneo y convertirlo en el protagonista del certamen. La respuesta de la comunidad futbolera rompió todos los récords de crecimiento en Instagram. En un lapso de apenas 24 horas, la cuenta oficial de Payne pasó de tener unos modestos 4,715 seguidores a superar la asombrosa barrera del millón. Lejos de frenarse, el fenómeno mediático continuó con una inercia imparable hasta duplicar esa cifra al día siguiente, consolidando una comunidad que ya supera los 2 millones de usuarios.

Este estallido de popularidad ha sido catalogado por medios internacionales como ESPN como «LA historia más popular del Mundial», uniendo a fanáticos de distintas nacionalidades bajo una misma tendencia viral. Al notar la masiva interacción, el algoritmo de las plataformas multiplicó el alcance del perfil del zaguero, llenándolo de muestras de apoyo incondicional. El propio Payne reaccionó con humor desde la concentración de los All Whites en Florida, publicando un video de agradecimiento en un divertido español y bromeando con que ya utiliza la aplicación Duolingo para comunicarse con su nueva y enorme masa de fanáticos latinoamericanos.

Con el torneo apenas dando sus primeros pasos y sin que el balón ruede para su selección en los partidos definitivos, Payne ya ha ganado el campeonato de la relevancia digital. Ha superado en seguidores a las máximas figuras históricas y políticas de su propio país antes del silbazo inicial. Queda por ver cómo asimilará el defensor de Nueva Zelanda esta inesperada fama y si logrará trasladar el tremendo e histórico impulso de sus 2 millones de fanáticos desde las pantallas de los teléfonos móviles hasta el césped de juego.