A partir del torneo Apertura 2026, la Liga MX oficializó la eliminación definitiva del sistema de ascenso y descenso en el fútbol mexicano. Esta medida, confirmada en el nuevo Reglamento de Competencia, pone fin a años de debate sobre la movilidad entre divisiones y establece que ningún club perderá su categoría por resultados en la cancha. Con este cambio estructural, la liga adopta un modelo de franquicias similar al de la MLS estadounidense, priorizando la estabilidad financiera de los inversionistas sobre el mérito deportivo. El Atlético de San Luis permanece así como el último equipo en haber conseguido su lugar en primera división por la vía deportiva en 2019.
El fundamento legal de esta decisión se encuentra en el artículo 35 del reglamento, el cual estipula explícitamente que los clubes de la Liga MX no descenderán a Expansión, ni estos últimos podrán subir al máximo circuito. Además, la normativa sugiere la desaparición de las multas económicas que anteriormente se aplicaban a los equipos que terminaban en el fondo de la tabla de cocientes, la cual ahora tendrá fines principalmente estadísticos. Bajo este nuevo esquema, el acceso a la Primera División se realizará mediante la compra de plazas o invitaciones, tal como sucedió con el regreso del Atlante, que adquirió el lugar de la franquicia de Mazatlán.
El impacto de este sistema cerrado ha sido mixto, beneficiando el valor de las franquicias pero afectando la calidad del espectáculo. Según estudios, el valor de los equipos de la Liga MX se infló cerca de un 48% al eliminarse el riesgo de descenso, mientras que el valor de los jugadores en la Liga de Expansión cayó de 500 mil a 400 mil euros. Asimismo, la competitividad se ha hundido; en la división de plata, los equipos favoritos pasaron de ganar el 63% de los partidos de playoffs a solo un 48%, volviendo los resultados erráticos y restando peso competitivo a los encuentros decisivos.
A pesar de que directivos como Mikel Arriola defienden la medida como una decisión «correcta» para otorgar confianza a nuevos inversionistas, la resolución ha generado amplio rechazo en redes sociales y la opinión pública. Incluso la Presidenta Claudia Sheinbaum ha señalado que el ascenso y descenso debería regresar, argumentando que «no todo es negocio» en el deporte. Por ahora, la meta de la asamblea de dueños es consolidar una liga de 20 equipos mediante estrictos requisitos de infraestructura y solvencia económica, marcando una era donde el poder financiero tiene más peso que los goles para alcanzar la máxima categoría.
















