América Latina y el Caribe tienen recursos y capacidades que pueden convertirse en una ventaja frente al nuevo escenario geopolítico mundial, pero necesitan una estrategia para aprovecharlos y aumentar su margen de maniobra internacional. Ese es uno de los planteamientos centrales de un nuevo informe presentado este miércoles por la CEPAL en Ciudad de México.

El documento “Rupturas y oportunidades: propuestas para que América Latina y el Caribe prospere en la nueva era geopolítica” advierte que la creciente competencia entre potencias y la fragmentación de la economía mundial están modificando las cadenas de suministro, los flujos comerciales y las condiciones para el desarrollo.

Frente a este escenario, la CEPAL identifica como activos estratégicos de la región sus recursos naturales, capacidades productivas, capital humano, mercados y potencial para fortalecer su integración económica. El organismo plantea que el objetivo debe ser pasar de la exportación de materias primas a procesos que generen mayor valor agregado y desarrollo tecnológico.

El informe también destaca la importancia de los minerales críticos para la transición energética y las nuevas tecnologías. América Latina cuenta con una posición relevante en recursos como litio y cobre, lo que podría darle mayor capacidad de negociación ante la demanda internacional.

En el caso de México, la CEPAL identifica oportunidades vinculadas con su integración económica con América del Norte, la llegada de inversiones, el nearshoring, la diversificación comercial y el desarrollo de sectores relacionados con tecnologías estratégicas.

Sin embargo, el organismo advierte que disponer de estos recursos no garantiza beneficios. La región necesita fortalecer sus instituciones, productividad, infraestructura, capacidades tecnológicas y políticas de desarrollo para evitar repetir un modelo basado únicamente en la extracción de materias primas.

El informe fue elaborado por una comisión especial convocada por la CEPAL y copresidida por los expresidentes Michelle Bachelet e Iván Duque. Su mensaje central es que, ante un mundo más fragmentado e incierto, América Latina puede dejar de ser un actor pasivo y utilizar sus activos estratégicos para diversificar alianzas y ampliar su capacidad de decisión.