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La administración estadounidense decidió retirar de manera temporal el nuevo Air Force One, una aeronave entregada en calidad de donación por el gobierno de Catar al presidente Donald Trump, con el propósito de someterla a adecuaciones técnicas luego de las controversias suscitadas por posibles vulnerabilidades en sus protocolos de protección.

La medida se da a conocer después de que el mandatario estrenara el avión catarí a principios de julio durante un desplazamiento internacional hacia Turquía con motivo de la cumbre de líderes de la OTAN. No obstante, el periplo presidencial estuvo marcado por un cambio imprevisto de transporte, ya que Trump optó por abordar el modelo tradicional para trasladarse desde territorio turco hasta el Reino Unido, antes de retomar la aeronave obsequiada en su ruta de regreso hacia Estados Unidos.

Reportes de medios de comunicación especializados señalaron en su momento que dicha modificación en la ruta se originó por una solicitud directa del Servicio Secreto, motivada por inquietudes en materia de seguridad ante la reactivación de los conflictos con Irán. Ante estas circunstancias, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, emitió un comunicado para aclarar la situación operativa del equipo de transporte oficial.

«El nuevo Air Force One es perfectamente seguro para los viajes del presidente, pero recibirá mejoras y actualizaciones adicionales en otoño, las cuales tardarán aproximadamente un mes en completarse», puntualizó la funcionaria federal en el documento oficial remitido a diversos medios locales.

Mientras el aparato permanezca fuera de circulación para recibir los ajustes requeridos, la flota gubernamental empleará el clásico Boeing 747-200B, un histórico avión que ha prestado servicio a los jefes de Estado norteamericanos desde el periodo presidencial de George H. W. Bush.