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El gobierno argentino anunció la implementación de una estrategia para otorgar la ciudadanía a inversionistas extranjeros con alto patrimonio a cambio de aportes en efectivo o la adquisición de bonos soberanos, en un esfuerzo del presidente Javier Milei por captar reservas en dólares para la economía nacional.

Durante una reunión con empresarios en París, el ministro de Economía, Luis Caputo, presentó el programa denominado pasaporte dorado y detalló que la recepción de solicitudes comenzará antes de concluir el presente año.

El esquema financiero ofrece dos alternativas para los aspirantes: realizar una contribución no reembolsable de 350 mil dólares al Tesoro de Argentina o adquirir un bono gubernamental por 800 mil dólares con un plazo de permanencia de siete años. En el caso de grupos familiares, los montos se incrementarán de manera proporcional.

Para atenuar cuestionamientos regulatorios, el Palacio de Hacienda aseguró que la medida incorporará filtros estrictos de supervisión y trazabilidad de fondos, alineados con las directrices internacionales del GAFI y la OCDE contra el lavado de dinero.

«El documento de identidad argentino ofrece acceso sin visado a más de 140 naciones, abarcando la zona Schengen de Europa, China, Rusia y la mayor parte de Latinoamérica», destacó Luis Caputo sobre los atractivos de la iniciativa.

El anuncio se produce en paralelo a la eliminación de las restricciones legales que limitaban la compra de tierras rurales a ciudadanos extranjeros, tras la ratificación judicial del decreto presidencial que derogó el tope del 15% previamente establecido por la legislación local.