El Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó formalmente cargos en contra de 13 personas señaladas por integrar una red dedicada al transporte ilícito de vehículos robados desde territorio estadounidense hacia México, con el fin de abastecer a los cárteles del narcotráfico. El anuncio fue realizado en conferencia de prensa por el fiscal federal Justin R. Simmons, quien detalló los avances de la investigación.
Las indagatorias forman parte de la estrategia denominada operación “Southbound Takedown”, la cual fue implementada a principios de este año para frenar el flujo transfronterizo de unidades robadas o sustraídas mediante empresas de renta de automóviles, detectando que la ruta principal de traslado operaba a través del cruce fronterizo en El Paso, Texas.
Como resultado de las acciones operativas y de inteligencia, el gobierno estadounidense ha logrado recuperar hasta el momento un total de 29 vehículos de diferentes gamas, cuyo valor comercial conjunto supera el millón 137 mil dólares, mismos que ya han sido asegurados por las agencias de seguridad.
De acuerdo con el expediente judicial, la estructura de los imputados está conformada por 11 ciudadanos estadounidenses —identificados como David Monarrez, César David Díaz, Sinuhe Baltizar López, Christopher Rene Reyes, Ángel Antonio Flores, Aaron Fernando Luna-Evans, Amy Foote, James Dewey Garrett, Hilario Abraham Morales, Kimberly Aguilar y Marty Gerardo Jr.— y dos nacionales mexicanos.
Los dos ciudadanos mexicanos involucrados cuentan con permiso legal para cruzar la frontera y fueron identificados como Pablo Frías y Pilar Bernabeth Méndez Rivas. Las autoridades judiciales advirtieron que, en caso de ser encontrados culpables por el delito de transporte interestatal de bienes robados, los acusados enfrentan penas máximas de hasta 10 años de prisión.













