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Los operativos de búsqueda y rescate en la zona cero del accidente ferroviario en Urda, Toledo, continúan de manera ininterrumpida este jueves. Los equipos especializados, apoyados por maquinaria pesada y sistemas de iluminación, centran sus esfuerzos en inspeccionar los restos de los vagones del AVE y del convoy de Iryo en busca de pasajeros atrapados, mientras la cifra de fallecidos asciende a 69 tras confirmarse el deceso de uno de los heridos hospitalizados.

Las labores sobre el terreno se desarrollan bajo un estricto perímetro de seguridad para facilitar el trabajo de peritos y servicios de emergencia. Paralelamente, la Guardia Civil mantiene puntos habilitados para la recogida de muestras de ADN destinadas a la identificación de víctimas y desaparecidos, entre los que figura la exministra Fátima Báñez. Ante la magnitud de la catástrofe, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se desplazó al lugar para participar en la reunión del Cecopi y aseguró que se reforzará la seguridad para evitar que una tragedia similar vuelva a repetirse.

El impacto del siniestro coincide con la huelga de 24 horas convocada por el Sindicato Español de Maquinistas y Ayudantes Ferroviarios (SEMAF) en demanda de mejoras estructurales de seguridad y cumplimiento de compromisos. Desde el gremio se exigió una investigación rigurosa e independiente, denunciando que las tripulaciones operan cada vez más con sistemas degradados, a la vez que criticaron la filtración de audios sesgados del centro de control que apuntan a errores humanos.

Las tareas de inspección técnica y asistencia humanitaria se mantienen activas de forma permanente. En el municipio de Urda, un centro de atención recibe a familiares consternados con apoyo psicológico de la Cruz Roja, mientras las autoridades y los equipos de rescate prolongan las complejas labores para esclarecer por completo el paradero de los afectados por este nuevo golpe a la red de transporte nacional.