Un ataque ruso ejecutado este jueves contra la estación ferroviaria de Dnipró, en el este del país, dejó al menos 13 muertos y 10 heridos, según el jefe de la Administración Militar Regional, Oleksandr Ganzha. La compañía estatal Ferrocarriles de Ucrania informó que el impacto fue perpetrado con un dron de propulsión a reacción que alcanzó directamente un andén donde se encontraba un convoy de pasajeros que cubría la ruta hacia Zaporiyia.
Pese a las alertas previas de peligro elevado emitidas por las autoridades, varios civiles permanecían en el área durante el bombardeo y debieron ser auxiliados de inmediato por equipos de rescate, personal médico y fuerzas del orden. La agresión provocó una respuesta enérgica de las más altas esferas del gobierno ucraniano, que denunciaron la vulnerabilidad de las rutas de transporte civil frente a la ofensiva militar rusa.
Tras los hechos, el presidente Volodímir Zelenski condenó categóricamente la acción bélica y cuestionó la reciente flexibilización de medidas punitivas internacionales hacia Moscú. El mandatario hizo referencia al levantamiento de restricciones estadounidenses sobre el diésel ruso y a la exclusión de determinados magnates de las listas negras europeas, exigiendo al G7 y a Occidente nuevas sanciones severas para frenar la maquinaria militar del Kremlin.
En paralelo a lo ocurrido en Dnipró, un segundo bombardeo ruso perpetrado a plena luz del día contra el centro urbano de Cherníguiv, en el norte del territorio invadido, causó la muerte de dos adolescentes. El reporte fue confirmado de manera oficial por el Servicio Estatal de Emergencias a través de sus canales de comunicación, evidenciando una escalada simultánea de ataques contra diferentes regiones del país.














