Un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicado en The Lancet Global Health revela que los alimentos contaminados por bacterias, virus y químicos provocan 866 millones de enfermedades y 1.5 millones de muertes anuales en el mundo. Los niños menores de cinco años son los más vulnerables: concentran un tercio de los casos y enfrentan un riesgo tres veces mayor de enfermar, sufriendo cuadros diarreicos que pueden ser mortales.
Además, la exposición infantil a químicos como el plomo o el metilmercurio genera daños neurológicos crónicos. De hecho, las sustancias químicas representaron el 73% de los decesos globales, principalmente por la ingesta de arsénico inorgánico (42%) y plomo (31%), los cuales detonan cáncer y males cardiovasculares. Ambos metales están vinculados a más de un millón de fallecimientos al año.
Impacto económico y focos rojos
El análisis dimensiona por primera vez las pérdidas financieras derivadas de la baja productividad por estas patologías:
- Costo base: Se estiman pérdidas por 310,000 dólares anuales.
- Impacto ajustado: La cifra se dispara a 647,000 millones de dólares al evaluar las diferencias en el costo de vida entre naciones.
Geográficamente, África y el sureste asiático registran el mayor impacto, al concentrar el 75% de las infecciones alimentarias y el 60% de las muertes. Asimismo, la autora principal, Yuki Minato, advirtió que el cambio climático recrudece estos riesgos de contaminación.
«Hasta ahora carecíamos de una visión global sobre su enorme coste humano y económico», destacó Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS.
La agencia concluye que la mayoría de las muertes son prevenibles mediante el saneamiento del agua, pasteurización, controles industriales estrictos y mejores prácticas agrícolas. El informe se da a conocer previo al Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos, conmemorado el 7 de junio.






