Las famosas Hermanas Salesianas de San Juan Bosco regresaron al Frost Bank Center para presenciar el Juego 6 de las Finales de la Conferencia Oeste. Tras ausentarse en el encuentro anterior, la directiva de los San Antonio Spurs les otorgó ocho boletos para asegurar su presencia en este crucial duelo de eliminación. Debido a la alta demanda dentro del convento, las religiosas tuvieron que rifar las entradas anotando sus nombres en un balde, manteniendo viva su racha invicta como el amuleto oficial de la franquicia.
Su apoyo no es una moda reciente, ya que esta congregación del West Side de San Antonio sigue fielmente al equipo desde los años noventa. Originalmente, las monjas comenzaron a ver los partidos para encontrar un tema en común y conectar mejor con los jóvenes de sus escuelas. Esta devoción creó un lazo histórico tan fuerte que, en 2007, el entrenador Gregg Popovich visitó personalmente su convento con el trofeo de campeones para convivir con ellas, consolidando una relación de respeto que perdura hasta la nueva era del fenómeno Victor Wembanyama.
Durante el calentamiento, las hermanas demostraron su gran sentido del humor antes de que el encuentro terminara con una contundente victoria de San Antonio por 118 a 91 frente al Oklahoma City Thunder. Una de ellas bromeó al explicar que siempre elige la camiseta con el número uno de Wembanyama porque se siente tan alta como el jugador francés, quien justamente brilló en la duela al registrar 28 puntos y 10 rebotes. El triunfo se selló en el tercer cuarto gracias a un parcial demoledor de 20-0 que dejó al rival sin anotar por más de siete minutos.
La asfixiante defensa de los Spurs logró neutralizar por completo a la estrella opositora, Shai Gilgeous-Alexander, limitándolo a solo 15 puntos, mientras que el novato Dylan Harper aportó 18 unidades y 6 rebotes desde la banca. La euforia es tan grande que los aficionados rivales han comenzado a disfrazarse de monjas en las tribunas para intentar contrarrestar la «bendición» texana. Ahora, toda la fanaticada pide que la directiva suba a las hermanas al avión para asegurar la protección celestial este sábado en el decisivo Juego 7.









