El gobierno de El Salvador intensificó sustancialmente su presencia militar en Haití mediante el despliegue de más de 2.000 soldados pertenecientes a unidades de fuerzas especiales, en respuesta al agravamiento de la crisis de seguridad provocada por las organizaciones criminales que dominan amplias zonas de la capital haitiana. La movilización a gran escala se activó inmediatamente después de una fuerte ofensiva terrestre ejecutada al noreste de Puerto Príncipe, donde las fuerzas de seguridad chocaron con estructuras armadas que disputan el control de los corredores urbanos.
El objetivo operativo inmediato del contingente salvadoreño se centra en la localización y rescate de cuatro militares retenidos por las pandillas durante las maniobras tácticas recientes. Asimismo, las tropas tienen como misión estratégica debilitar la capacidad de fuego de las milicias, retomar el control de puntos logísticos clave y neutralizar las redes de extorsión y secuestro que han asfixiado a la población civil en la zona metropolitana de la capital.
La incursión del cuerpo élite centroamericano refuerza el esquema de apoyo internacional para la estabilización de Haití, adoptando tácticas de contención territorial y choque directo similares a las aplicadas en territorio salvadoreño. Las fuerzas operativas han establecido perímetros de seguridad y puestos avanzados en las áreas periféricas de Puerto Príncipe, mientras continúan las incursiones terrestres coordinadas para cercar a los cabecillas de las bandas armadas y garantizar la liberación de los efectivos capturados.














