El multimillonario Elon Musk figura como uno de los actores con mayores pérdidas tras los resultados de las elecciones de mitad de período en Estados Unidos, donde invirtió cerca de 500 millones de dólares para respaldar a las candidaturas republicanas y conservar la gubernatura de Texas.
Las apuestas financieras y políticas de Musk sufrieron un impacto directo con la victoria del Partido Demócrata en ambas cámaras del Congreso federal y el triunfo de Gina Hinojosa frente a Greg Abbott en Texas, estado que alberga operaciones centrales de Tesla y SpaceX. La reacción de los mercados se manifestó en las operaciones previas a la apertura, con caídas del 3.8% en las acciones de SpaceX y del 3.6% en los títulos de Tesla.
Analistas de mercado y firmas de gestión patrimonial prevén que la nueva mayoría demócrata incremente la supervisión sobre los sectores de tecnología e inteligencia artificial. Entre las principales preocupaciones para las empresas de Musk destaca el posible freno a las aprobaciones y construcción de centros de datos, derivado de la oposición local ante el incremento en los costos de energía eléctrica y servicios públicos.
Asimismo, la representación demócrata en el Congreso ha anticipado un mayor escrutinio sobre las actividades corporativas del empresario. Las investigaciones legislativas apuntan a los contratos y subsidios gubernamentales otorgados a sus compañías, los recortes de personal aplicados durante su gestión en el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) y las restricciones a los servicios de comunicación satelital implementados en zonas de conflicto.














