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La Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) confirmó el arresto en Albuquerque, Nuevo México, de Angel Ramírez, un empleado público que enfrenta cargos federales graves por narcotráfico y posesión ilícita de armas de fuego, tras una investigación liderada por el Grupo de Trabajo de Seguridad Nacional.

Durante el operativo ministerial en su domicilio, los agentes federales aseguraron un importante cargamento ilícito compuesto por aproximadamente 43.75 kilogramos de fentanilo en polvo, 90 mil pastillas falsificadas con fentanilo, 4.4 kilogramos de heroína y 1,036 gramos adicionales de fentanilo en un contenedor independiente. En el inmueble también se decomisó un arsenal de 29 armas de fuego y abundante munición de diversos calibres.

De acuerdo con las indagatorias de la agencia antidrogas, Ramírez se desempeñaba como asistente legal dentro del Departamento de Justicia del Estado de Nuevo México, una posición clasificada como de confianza pública. Las pesquisas revelaron que el sospechoso utilizaba su puesto gubernamental, su acceso interno al sistema judicial y su carencia de antecedentes penales para proyectar legitimidad, mientras convertía su residencia particular en una base de operaciones para la venta de opioides, resguardo de armamento y acopio de dinero en efectivo.

El imputado fue acusado formalmente de posesión con intención de distribuir fentanilo, así como de porte y uso de armas de fuego en la comisión de un delito de narcotráfico. La autoridad judicial determinó que Ramírez permanecerá en prisión preventiva bajo custodia federal sin derecho a fianza en espera de su juicio, donde podría alcanzar una sentencia de entre 15 años de cárcel hasta cadena perpetua si es hallado culpable.