Las autoridades de aviación civil en Europa contabilizaron este martes un total de seis vuelos afectados por falsas alarmas de bomba, luego de que dos aeronaves de la aerolínea Ryanair, procedentes de Lisboa y Dublín, fueran interceptadas y revisadas minuciosamente tras aterrizar en el aeropuerto romano de Fiumicino. Los operativos de emergencia se activaron después de que los controladores aéreos recibieran un mensaje electrónico anónimo advirtiendo sobre la presencia de explosivos a bordo.
Ante la alerta, ambos aparatos fueron guiados hacia áreas de seguridad aisladas en la pista romana y sometidos a inspecciones exhaustivas por parte de equipos especializados en desactivación de explosivos, confirmando que se trató de amenazas infundadas. La magnitud del protocolo requirió incluso la movilización y escolta de aviones caza pertenecientes a la Aeronáutica Militar Italiana para asegurar el descenso de los vuelos comerciales, que tocaron tierra a las 9:40 y a las 10:45 horas, respectivamente.
Estos incidentes en territorio italiano se suman a otros cuatro reportados previamente durante la jornada en distintos puntos del continente europeo. Entre los casos anteriores figuraron trayectos con destino a Varsovia desde Londres y Copenhague, una ruta que cubría el trayecto entre Mánchester y Murcia, así como un vuelo procedente de Israel que debió desviar su atención hacia Sofía debido a advertencias similares de carácter explosivo.
Las agencias de seguridad e inteligencia internacionales analizan los reportes para determinar si existe un patrón coordinado detrás de esta oleada de comunicaciones falsas. Aunque todas las inspecciones concluyeron sin hallazgos peligrosos, la sucesión simultánea de amenazas obligó a endurecer los controles operativos y a mantener en máxima alerta a las terminales aéreas de múltiples países europeos.













