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El líder opositor y exjefe del Estado Mayor israelí, Gadi Eisenkot, anunció este martes que el bloque opositor intensificará sus negociaciones para conformar un «Gobierno de emergencia nacional» y promover reformas clave en la Knéset, con el fin de desbancar del poder al primer ministro, Benjamín Netanyahu. A través de un comunicado oficial, Eisenkot detalló que sus dos prioridades estratégicas consisten en estructurar una administración de transición y avanzar en la agenda parlamentaria para relevar al presidente de la Cámara, así como derogar legislaciones que, a su juicio, vulneran los principios democráticos del país.

La correlación de fuerzas legislativas mantiene un escenario altamente disputado: la alianza opositora, integrada por formaciones como Yashar de Eisenkot, junto a Naftali Bennett, Yair Lapid, Avigdor Lieberman y Yair Golán, reúne 48 escaños, frente a los 53 legisladores que concentra la coalición liderada por el partido Likud de Netanyahu. Ante este panorama, los 19 diputados de las listas árabes adquieren un papel decisivo para construir la mayoría absoluta requerida de 61 asientos, número mínimo necesario para evitar una nueva disolución parlamentaria y frenar una repetición electoral.

El anuncio de Eisenkot tiene lugar en la antesala de las consultas formales que el presidente de Israel, Isaac Herzog, iniciará con todas las fuerzas políticas para determinar a quién otorgará el mandato de formación gubernamental. El candidato designado dispondrá de 28 días, con opción a una prórroga de 14, para sellar una coalición funcional. En su pronunciamiento, el dirigente opositor evocó el aniversario luctuoso de Isaac Rabin para advertir sobre los riesgos de la polarización política y anticipó una campaña de confrontación mediática por parte del oficialismo en los próximos días.