Los precios de la gasolina y el diésel en Estados Unidos alcanzaron este martes sus niveles más altos para una jornada de elecciones legislativas de medio término. El encarecimiento de los combustibles, impulsado por la inflación global y la tensión geopolítica con Irán, se convirtió en uno de los factores centrales que condicionan las urnas mientras el país decide el control de ambas cámaras del Congreso para los próximos dos años.
Según datos de la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA), el costo promedio de la gasolina regular se ubicó en 4.15 dólares por galón, superando los 3.80 dólares registrados en las elecciones de 2022 y marcando una distancia considerable frente a los 3.10 dólares de los comicios presidenciales de 2024. Por su parte, el diésel promedió 6.29 dólares por galón, presionado por los cierres operativos en el estrecho de Ormuz tras el conflicto bélico en Oriente Medio.
La coyuntura energética representa un obstáculo directo para el Partido Republicano, que busca mantener sus mayorías parlamentarias en medio del descontento ciudadano por el costo de vida. El impacto del precio de los insumos ha golpeado con fuerza a sectores clave del electorado, particularmente en entidades agrícolas como Iowa y Kansas, donde la oposición demócrata ha ganado terreno en contiendas decisivas para el Senado.
Frente a la presión electoral y las alteraciones en las cadenas de suministro, la administración federal gestionó acuerdos comerciales para importar diésel desde Rusia como medida de emergencia para contener los precios. Sin embargo, el estancamiento del conflicto diplomático mantiene en incertidumbre a los mercados energéticos y perfila un escenario complejo para el resultado final de la jornada electoral.













