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La historia de México está marcada por mujeres y hombres que, en momentos decisivos, tuvieron el valor de desafiar las estructuras de poder para abrir nuevos caminos de libertad, justicia y democracia. El ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, fallecido el pasado 28 de octubre a los 92 años, pertenece a esa generación de mexicanos cuya trayectoria no puede comprenderse únicamente a partir de los cargos públicos que desempeñaron, sino de las profundas transformaciones que impulsaron. Su partida representa una pérdida para la vida pública nacional, pero también nos ofrece una oportunidad para reflexionar sobre la dimensión de su legado y, sobre todo, sobre nuestra responsabilidad de preservar y profundizar las conquistas democráticas que ayudó a construir.
Cárdenas tuvo la lucidez para comprender que México necesitaba una transformación democrática de fondo y, principalmente, el valor para encabezarla cuando hacerlo significaba enfrentarse a un régimen que parecía inamovible.
Su ruptura con el PRI, mediante la conformación de la Corriente Democrática junto con figuras como Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez, fue mucho más que una discrepancia partidista. Representó el cuestionamiento de un modelo político que había agotado su capacidad para responder a las demandas de una sociedad cada vez más plural, participativa y consciente de sus derechos. Aquella decisión contribuyó a construir una alternativa que reunió a distintas expresiones de la izquierda, a sectores nacionalistas y a ciudadanas y ciudadanos que, sin identificarse necesariamente con una corriente ideológica, compartían la aspiración de vivir en un país verdaderamente democrático.
El momento culminante de aquella lucha llegó con las elecciones presidenciales de 1988, cuando no se respetó la voluntad popular y, gracias a la “caída del sistema”, se le otorgó la victoria a Salinas de Gortari, generando una herida política a la democracia mexicana que, hasta la fecha, no ha terminado de sanar.
La grandeza histórica de Cárdenas no radica solamente en lo sucedido durante aquella elección, sino en la manera en que respondió a la imposición y a la adversidad. En lugar de abandonar la lucha democrática, optó por transformar la indignación en organización política, por abrir espacios de participación y por construir instituciones que permitieran continuar la disputa por el futuro del país a través de las vías pacíficas y electorales. Comprendió que la democracia no podía depender de una sola candidatura ni de una coyuntura específica, sino que requería una ciudadanía organizada y un sistema político capaz de garantizar elecciones auténticas.
Otro episodio fundamental de su trayectoria ocurrió en 1997, cuando se convirtió en el primer jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal elegido mediante el voto directo de la ciudadanía. Hasta ese momento, los habitantes de la capital habían sido privados de un derecho político elemental, el de elegir a su principal autoridad ejecutiva. Su triunfo confirmó que la oposición podía acceder al gobierno mediante elecciones competitivas y ejercer el poder con legitimidad democrática. Aquella victoria abrió una nueva etapa para la capital del país y sentó las bases de un proceso de transformación política que contribuiría a consolidar su autonomía y su reconocimiento como entidad federativa.
Cárdenas también jugó un importante papel en 2018 y 2024 cuando, a pesar de mantener diferencias con otros líderes de la izquierda, contribuyó a la movilización social y a la organización popular de lo que hoy denominamos la Cuarta Transformación. Por ello, una de sus mayores enseñanzas fue que la congruencia con los principios debe estar por encima de las lealtades personales o partidistas. El Ingeniero conservó una voz propia, crítica y reflexiva, convencido de que ningún proyecto político puede considerarse concluido ni quedar exento del escrutinio ciudadano. Su independencia de criterio fue también una expresión de responsabilidad con México.
Hasta sus últimos años mantuvo una presencia activa en la discusión de los grandes problemas nacionales. Su interés por la soberanía energética, el desarrollo económico, la desigualdad, la defensa de los recursos estratégicos y el fortalecimiento de las instituciones democráticas reflejaba una concepción integral de la vida pública. Entendía que la democracia no podía reducirse al ejercicio periódico del voto, sino que debía traducirse en mejores condiciones de vida, oportunidades de desarrollo, justicia social y capacidad de decisión para el pueblo de México.
Hoy, cuando México vive una nueva etapa de transformaciones políticas y sociales, recordar a Cuauhtémoc Cárdenas también implica asumir una responsabilidad. La democracia que contribuyó a construir no es una conquista definitiva ni puede darse por sentada. Requiere instituciones confiables, elecciones libres, respeto al pluralismo, honestidad en el ejercicio del poder y una lucha permanente contra la corrupción, los privilegios y la desigualdad. Quienes formamos parte del Segundo Piso de la Transformación tenemos la obligación de demostrar, mediante nuestras decisiones y nuestras acciones, que aquellos principios continúan vigentes.
Las transformaciones más profundas no siempre se alcanzan en una sola generación y, muchas veces, la verdadera trascendencia de una lucha se mide por las oportunidades que abre para quienes vienen después. Cuauhtémoc Cárdenas pertenece ya a la historia democrática de México. Su ejemplo, sus convicciones y su compromiso con la justicia social deben seguir presentes en nuestro porvenir.

Diputado Alfonso Ramírez Cuéllar

Fundador y presidente nacional del movimiento “El Barzón”, Asambleísta en la II Legislatura del Distrito Federal, donde presidió la Comisión de Educación, y Diputado Federal en las legislaturas LVII, LIX y LXIV, desempeñándose como Secretario de la Comisión de Hacienda y Crédito Público, Presidente de la Comisión Especial de Investigación del IPAB, y Presidente de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública, respectivamente. Fue Presidente Nacional de MORENA en 2020 y Coordinador Nacional de Sectores Sociales, Productivos y Económicos durante la campaña presidencial de la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo. Actualmente es Diputado Federal en la LXVI Legislatura y Vicecoordinador del Grupo Parlamentario de MORENA en la Cámara de Diputados.